Antes vinieron meses de largo trabajo…jugamos con la madera, las pinturas, las brocas y el nivel, buscamos proveedores y productos….y al fin, un 28 de mayo levantamos persiana, era un viernes, mañanita de mercado.

Podrí­amos decir que la tienda se inspiró en múltiples viajes por el mundo, pero también, en un tipo de viaje al pasado, a las tiendas de los tiempos de nuestras abuelas. Y la verdad, esa es una de las frases que nos vení­a a la cabeza…..una tienda de las de antes!

Con La Comanda quisimos proponer una compra más consciente y responsable, crear un lugar donde volver a comprar como se hací­a antes, sin envases, sin cantidades, alimentos poco procesados y productos sostenibles con el medio ambiente y además, poder probar cosas nuevas en pequeña cantidad. La idea nos hizo llegar a personas muy variadas que nos acompañan desde entonces. Nos encanta teneros de visita, oí­r las cestas y las mochilas cuando vení­s a comprar con vuestros botes, rellenar una vez más esa botella de gel, y sobretodo, pasar un buen rato y compartir experiencias, exquisitas recetas y buenas risas.

Tenim la sort que La Comanda està  en un barri que tot i estar en una ciutat, a nosaltres ens fa sentir en un poble, on sonen les campanes de la plaça, on formem part d’una xarxa de petits comerços i on les clientes son veïnes i veïns del barri, amiguis, conegudes….Hui per hui, ens trobem felices embarcades en aquest projecte on tractem de cuidar la natura i les persones que ens envolten, fent que el dia a dia siga algo més que treballar.

Perquè tota pedra fa paret!